miércoles, 17 de abril de 2013
Maniquí de hierro.
El no porta alas de ángel las rompe, las escupe y desprecia, el no va a volar por que nació caminando en las calles de los barrios, yendo de acá para allá gastando suela, haciendo la noche y haciendo la vida, descosiendo realidades y soñando de a ratos con poder entrecerrar los ojos y ver que todavía las mismas cosas sigan ahí.
El congela el infierno con su risa, y sacude en estruendo agujeros negros que nunca van a cerrarse, dejando todo por todo.
Un día extendió sus manos para tocar la cara del diablo, pero sus puños se cerraron y golpeo su cara en un gesto noble de reveldia a la muerte, por que el siempre va a vivir, en todas las sonrisas que causo, en todas las peleas que se convirtieron en fuerte amistad, en todos los corazones que rompió en todo el amor que derramo con sus palmas agridulces.
El sabia que mucho de todo era dañino para la garganta, pero se permitió fumar un cigarro mas y en la penumbra que tanto lo ama nos saludo, dándonos el poder para soportar un día mas.
El tiempo paso y seguimos haciendo huellas nuevas en el fango, nuestros cuellos están agotados y agarrotados de voltear la cabeza hacia atrás pero lo necesitamos, por que ahí esta el, levantando la copa una vez mas, levantándose de sus piernas para empujarnos adelante, ayudándonos a saltar en cada vuelo de carcajadas.
Esos días de nunca acabar, de cogollos y escaleras, de noches sabrosas musicales de chicos sin rumbo quedaron grabadas en mi memoria, por eso tu recuerdo nunca va a quedarse dormido en ningún bar, por eso me permito regalarte unas cuantas lagrimas antes de volver a sonreír.
"En la calle guido, empieza el barrio".
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