sábado, 14 de septiembre de 2013

Deidades elipticas.

Un gesto, una caravana de murmullos, incestuosa condena de la sinapsis, una sonrisa complaciente al rey que destila provecho de grotescas figuras.


Solo hay que pensar como un genio tan solo para aparentar ser un idiota, ¿Qué hay de cierto en eso? pues a muy pocos les importara la verdad a la hora de clasificar culpables, mas allá de toda elevación, tan pocos siniestros para tan basto universo.

Cuentos orales para aquellos que se desligan de la trova para hacer historia, un campanario solitario donde no hay más charla sinuosa sino soledad templada y empolvada, es una galaxia dentro de un sonido.

Quiero decir, todo lo que hay dentro del bolsillo que llamamos vida, puede que no sea tan grande como pensamos…sino que nosotros somos muy pequeños para intentar ser inteligentes.