Nadie se atreve a comprobar que es tan cálido y desgarrador sonido, tan hermoso y paralizante, los animales duermen escuchando la serenata del viento, que les trae consigo paz y brutalidad.
Acá donde la luz del sol no llega, todas las heridas se las lleva la madre tierra, por esta vez diremos cenizas a las cenizas, de abajo venimos, cenizas a las cenizas, así todos volvemos.
Acá donde la luz del sol no llega, todas las heridas se las lleva la madre tierra, por esta vez diremos cenizas a las cenizas, de abajo venimos, cenizas a las cenizas, así todos volvemos.
Tejiendo naturalidad todos caminan en fila, con sus patas agraciadas, algunas torpes, pero todas iguales, e aquí el presentador que en distintas lenguas al mismo tiempo comunica las buenas noticias del dia, algunos ríen otros rugen, pero nadie sabe a donde va el showman cuando todo termina.
Dejando su galera y megáfono corriendo lianas con las patas, el solo cierra los ojos y se deja llevar, al mismo banquillo de todos los días se cada el disfraz estira su cuerpo y suena sus dedos, el mismo banquillo de todos los días...
La melodía vuelve a empezar.
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