sábado, 20 de abril de 2013

El bosque de las arpas.

En lo mas profundo de la oscuridad se esconde un sonido, como de mil llantos, como de mil caricias, como de mil profundidades.
Nadie se atreve a comprobar que es tan cálido y desgarrador sonido, tan hermoso y paralizante, los animales duermen escuchando la serenata del viento, que les trae consigo paz y brutalidad.
Acá donde la luz del sol no llega, todas las heridas se las lleva la madre tierra, por esta vez diremos cenizas a las cenizas, de abajo venimos, cenizas a las cenizas, así todos volvemos.
Tejiendo naturalidad todos caminan en fila, con sus patas agraciadas, algunas torpes, pero todas iguales, e aquí el presentador que en distintas lenguas al mismo tiempo comunica las buenas noticias del dia, algunos ríen otros rugen, pero nadie sabe a donde va el showman cuando todo termina.
Dejando su galera y megáfono  corriendo lianas con las patas, el solo cierra los ojos y se deja llevar, al mismo banquillo de todos los días  se cada el disfraz  estira su cuerpo y suena sus dedos, el mismo banquillo de todos los días...

La melodía vuelve a empezar.

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