Hay veces en las que descubro mis propias debilidades, otras tantas mis fortalezas, pero que pasa cuando la barrera entre estas dos es tan estrecha?
Puedo mirarme descargando una lluvia de lagrimas, desgarrando mi propia piel, golpeando el piso en un llanto ahogado hasta mis propias manos se doblan y se rompen ante el dolor, sentarme en un charco de mi propia sangre para penar pensando en que diablos se convirtió el hermoso lugar donde vivía, ese donde podías salir a la luz y contemplar las flores, estar tan solo tumbado sobre el cálido césped a la luz de la luna y no tener preocupaciones.
Donde se metió la inocencia de la que pecamos? acaso la dejamos de lado para ser inmortales? creo que el hecho de que no nos importe es aun mas cruel. Debajo de estas luces donde nuestra sombra se proyecta infinita, estamos destinados a sonreír para el publico, pero tras camarines, que hay de esa sonrisa en la opaca sombra? Todas estas tantas preguntas que uno guarda bajo tierra, cada vez son mas, pero aquellas respuestas son descartadas.
Tropezar con mis propios pies no es una simple opción, pero en la ciudad del frió acero, donde puedes cargar el tambor de tu pistola con solo miradas insolentes y desdichas ocultas, los tipos malos ganan y los buenos mueren, puede que a nadie le importe, pero dentro de cada uno de esos mirones, afanes espectadores del horror, hay una parte de todo este caos, algunos los entierran mas profundos que otros, pero sabemos bien que algún día tus ojos se humedecerán al borde de una rabieta indecisa al no saber si esta bien o mal el actuar de esta manera.
Yo puedo tener en algo bien en claro, no quiero ser ni un espectador mas o una simple victima, me parare sobre el escenario y sonreiré, cuando la función cese, saltare de la tarima y esas notas seguirán en mi cabeza recordándome el nunca dejarme ir, es así, simple y llanamente, todo corazón tiene sus cicatrices que curar y cada puño su labio por romper, así que quédate aquí en mitad del golpe y en mitad de la sutura, ya que si obtenemos demasiado de los dos, somos corrompidos, pero que se le puede hacer? es la asquerosa debilidad de ser horriblemente humanos.
domingo, 27 de julio de 2014
sábado, 26 de julio de 2014
Icy blues.
El viento frió y seco golpeo mi cara, lastimaba mi nariz madrugadora que goteaba un poco a causa de la falta de abrigo que me proporcionaba la intemperie, no me importaba en realidad por que era una de las ultimas veces que descansaría a la sombra de los tornados, el cielo aun un tanto gris esperaba a que me pusiera de pie para empezar a hacer las maletas, este lugar se volvió viejo y agrio, un grato olor a humedad me animo a hacerme un poco de café para desperezarme, no necesitaba estirarme mucho ya que la alegría sembrada en mi cabeza me mantenía un tanto alerta, puede que sea tan irreal como la euforia en si, pero no tengo por que golpear mi cabeza contra la pared ahora, poco a poco pudimos derrumbar huracanes a puño limpio, dejando las tempestades para los viejos tiempos, desempolve mi vieja voz podrida para lustrarla y comenzar a cantar una pequeña e necesaria serenata, ella podía no ser importante pero hasta que vuelva a casa sera mi compañera junto a la mochila de recuerdos y experiencias que sembré en medio de toda esta marea, mis alas de golondrina ya están secas para volver a casa una vez mas y renovar el orgullo y las ganas de crear, vamos allí, estiremos las plumas una vez mas en la vuelta a nuestra extraña tierra de travesuras, es un camino corto pero sigue habiendo mucho que hacer en casa, hagamos provecho de que hoy el viento esta a nuestro favor y migremos a lugares conocidos para conquistarlos y hacerlos nuestros, las caras sonrientes tan familiares nos esperan, vamos a ellos, tomemos una bocanada de aire y surquemos el cielo hacia el nido.
Secando las pocas lagrimas en mis ojos me ajuste la mochila y prepare mis gafas, el viento arrecia y en un parpadeo estaremos, me despedí de mis compañeros de trajines en medio de este caos y salte hacia el cielo, una ráfaga me escoltara hacia mi lugar, ya que la calma volvió a ser participe al finalizar la tormenta.
Secando las pocas lagrimas en mis ojos me ajuste la mochila y prepare mis gafas, el viento arrecia y en un parpadeo estaremos, me despedí de mis compañeros de trajines en medio de este caos y salte hacia el cielo, una ráfaga me escoltara hacia mi lugar, ya que la calma volvió a ser participe al finalizar la tormenta.
sábado, 19 de julio de 2014
Dejalo sangrar.
Alguna vez as sentido esa sensación de estar completamente consciente cuando pasas de la realidad al sueño y viceversa? Ese extraño vaivén dentro de tu cabeza, el sentimiento de caer hacia los lados, la completa desolación de los sentidos.
Puedo verte marcada en mi piel como miles de cicatrices, un millar de agujas descargando ponzoña cada día en forma de recuerdo, pero si el odio tapo mis penas, por que as de volver de la tumba en la que te enterré, acaso el agujero que cabe para vos no era suficientemente profundo?
Es tan asquerosa y biceral la forma en la que arrancaste la humanidad en mi y la vendiste a un precio tan bajo de una forma tan perversa, por tu maldita culpa no puedo mover mis piernas hacia adelante y este camino empinado se me hace tan difícil, por que tuviste que arrancarme las alas y remplazarlas por una terrible duplica de cera?
Detrás de esos ojos muertos que tendrás el resto de tu vida se que aun hay amor, pero vamos...mi deseo de sacártelo a fuerza de frió acero es mucho mas fuerte que el amor propiamente dicho.
Mis manos tiemblan impacientes, mi mirada no fija ningún punto y mi mente es tan dispersa como hojas secas y amarillentas, era una noche húmeda y calurosa, las lagrimas no salían pero estaban allí, las palabras tampoco se dejaban oír pero el silencio las dijo todas y cada una de ellas, acaso tenia que resonar el latido de la impaciencia? el juvenil desenfreno, torpe y mal planeado del sentimiento amoroso?
Al día de hoy camino sobre mi propia espalda sanando dolores, vendando heridas y soportando escozores productos de una mente atrofiada, una que vos misma te empeñaste en joder.
Hay algo mas en mente, por que el juego que siempre jugué, oh déjame decirte que nunca acaba....como esta maldita ave migratoria algún oscuro y funesto día, volveré al mismo puerto, nuevamente con mis propias alas...y lo ultimo que escucharas sera eso, el canto de la golondrina.
jueves, 10 de julio de 2014
El establo de las golondrinas.
Es un rayo en medio de la tormenta, ser atravesado por una balacera, el frió acero recorriendo tu cuerpo, robándote la vitalidad y dejando pequeñas esquirlas del frió, muerte en pocas dosis de pólvora. Un grito ahogado en medio de la nieve, acaso si no hay nadie que lo escuche, produce sonido? La nieve se tiñe de rojo en sus ojos y bajo su espalda, mientras gira en la moldura perfecta que dejo en el piso al desplomarse.
El hábil pistolero ve que su adversario cae sin defenderse, sonriendo con una sonrisa pequeña, perfecta, macabra...nada tiene sentido y enfunda el metal caliente en su cintura, lo siente, un pulso cerca de sus muslos, humeante, mojado, derritiendo las motas de nieve que se le pegaron a causa de la tormenta, el pecado pesaba menos en su cuerpo al descargar una bala menos en el tambor de su mágnum, dando media vuelta cayo al igual que su victima en la nieve, de rodillas llevo sus manos a la cara y lloro, lloro profundamente, era la primera vez que quitaba una vida, pero era necesario, si no lo hacia...muchas otras se perderían.
La tormenta seso en algunos estruendo, otro grito ahogado por la nieve era imposible de escuchar una vez mas en la oscura soledad, sorprendido el pistolero sin pestañear compro que era sangre lo que manchaba la camina blanca, toco su pecho pero no era ahí, por que? de donde salia tanta sangre?
"No puedes matar a tu propia sombra" dijo la victima con un cuchillo ungido en la sangre del pistolero, "Puedes dispararme cuantas veces quieras, pero soy pecado en tus manos, soy suciedad en tus ojos, soy dolor en tu corazón, soy la misma oscuridad que nos rodea, yo...soy tu" dijo por ultimo la victima, guardando su cuchillo en la cintura, se levanto y comenzó a caminar.
Al pistolero lentamente se le cerraron los ojos, no pudo decir nada ya que de sus fríos labios estaban ocupados en un largo beso con la muerte, igualmente no podría, ya que la victima tenia razón, el pistolero se volvió la victima cuando esta se convirtió en el ejecutor al cortar la garganta del hombre que le habia disparado, ahora el caía en el piso, pero no había sonrisas, solo oscuridad, pero esa silueta, la del ejecutor detuvo su caminar, se giro sobre sus pies y lo miro, ahí siendo llevado por la muerte en medio de la nieve, sangre y silencio, este sonrió maleficamente una vez mas y le guiño un ojo.
"Solo recuerda mi amigo, algún día este sera tu hogar"
Así fue como el ejecutor tembló y se disperso en miles de siluetas negras, eran golondrinas, trinando una canción fúnebre, era la misma oscuridad que los rodeaba miles y miles de golondrinas que festejaban la muerte del pistolero, que festejaban ser uno mas, el festejo llevo un rato en sesar, y para cuando el sol, perezoso bostezando comenzó a acariciar la nieve, el cuerpo del pistolero ya no estaba, el del ejecutor tampoco, pero mientras miro al amanecer a la sombra de un árbol veo como esta ave migratoria aletea lentamente reclamando su lugar en el establo de la vida.
Así fue como el ejecutor tembló y se disperso en miles de siluetas negras, eran golondrinas, trinando una canción fúnebre, era la misma oscuridad que los rodeaba miles y miles de golondrinas que festejaban la muerte del pistolero, que festejaban ser uno mas, el festejo llevo un rato en sesar, y para cuando el sol, perezoso bostezando comenzó a acariciar la nieve, el cuerpo del pistolero ya no estaba, el del ejecutor tampoco, pero mientras miro al amanecer a la sombra de un árbol veo como esta ave migratoria aletea lentamente reclamando su lugar en el establo de la vida.
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