sábado, 26 de julio de 2014

Icy blues.

El viento frió y seco golpeo mi cara, lastimaba mi nariz madrugadora que goteaba un poco a causa de la falta de abrigo que me proporcionaba la intemperie, no me importaba en realidad por que era una de las ultimas veces que descansaría a la sombra de los tornados, el cielo aun un tanto gris esperaba a que me pusiera de pie para empezar a hacer las maletas, este lugar se volvió viejo y agrio, un grato olor a humedad me animo a hacerme un poco de café para desperezarme, no necesitaba estirarme mucho ya que la alegría sembrada en mi cabeza me mantenía un tanto alerta, puede que sea tan irreal como la euforia en si, pero no tengo por que golpear mi cabeza contra la pared ahora, poco a poco pudimos derrumbar huracanes a puño limpio, dejando las tempestades para los viejos tiempos, desempolve mi vieja voz podrida para lustrarla y comenzar a cantar una pequeña e necesaria serenata, ella podía no ser importante pero hasta que vuelva a casa sera mi compañera junto a la mochila de recuerdos y experiencias que sembré en medio de toda esta marea, mis alas de golondrina ya están secas para volver a casa una vez mas y renovar el orgullo y las ganas de crear, vamos allí, estiremos las plumas una vez mas en la vuelta a nuestra extraña tierra de travesuras, es un camino corto pero sigue habiendo mucho que hacer en casa, hagamos provecho de que hoy el viento esta a nuestro favor y migremos a lugares conocidos para conquistarlos y hacerlos nuestros, las caras sonrientes tan familiares nos esperan, vamos a ellos, tomemos una bocanada de aire y surquemos el cielo hacia el nido.
Secando las pocas lagrimas en mis ojos me ajuste la mochila y prepare mis gafas, el viento arrecia y en un parpadeo estaremos, me despedí de mis compañeros de trajines en medio de este caos y salte hacia el cielo, una ráfaga me escoltara hacia mi lugar, ya que la calma volvió a ser participe al finalizar la tormenta.

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