domingo, 1 de junio de 2014

Su nombre era Tilcara.

En estos empolvados libros podemos encontrar muy pocas referencias a esta dama tan particular, desesperadamente aun quedan pegadas a la memoria residual, algunas imágenes de lo que fue el caos de su levantamiento y caída, no todo fue cianuro y mordidas, obviamente hubo cariño en alguna parte, pero solo aquel que quiera creerlo lo encontrara.

¿Como poder describir a esta curiosa criatura que alguna vez fue mujer? pues claro...desde el centro de su corazón.
Esta anima tan poco peculiar, normalmente básica y poco sorprendente quería destacar por algo de lo que era incapaz de hacer, tanto que cada intento de tratar, era tan o mas fracaso que el anterior, ella, solo podía encerrarse en si misma y rogar a las deidades elípticas que le mandaran un sueño de grandeza, un fraude enmascarado que guiara sus manos hacia la grandeza de ese querer ser. Claramente lo que ella no sabia era que su fracaso tenia base aun mas profundo en su interior, visto mas allá de sus ojos, bajo todas esas aspiraciones, ese buscar de ser única y especial, se escondía agitada y nerviosa una niñita, claro por que esa pobre escusa de humanidad que tenia aun no alcanzaba para ser mujer. Temor, era el temer a querer ser tan igual a los demás que deseaba destacar para así negar que quería pertenecer al todo, le asustaba el acostumbramiento de ser placida costumbre en la multitud. De ahí ese fracaso, esta escusa de ser, se refugio en su pequeño y árido interior.
Un dia inesperado, funesto despertar, el azar me cruzo con esta anima, no físicamente de un principio sino que fue un desagradable encuentro por medio de un tercero algo inverosímil, rápidamente fue negada por mi simpatía, pero su esfuerzo dio frutos y poco a poco, a regañadientes la fui aceptando.
Esa vez por un tierno y pequeño momento, fuimos una sola y desdichada alma en todo ese espacio.
Desgraciadamente, este libre pensamiento de querer ser mas gano al alma que estaba en un rápido crecimiento, ella se creyó mas que este viejo demonio de colmillos gastados y tuvo su merecido por tratar de herirlo. Lastimada el anima volvió a recluirse en si mismo, pero esta vez comenzó a llenarse de una profunda autocompasion que la corrompió, sus valores se volvieron nada, y como la perla en bruto, promesa de una gran brillantes y agrado de la multitud, decidió ser ridícula por si sola, y allí fue como el demonio piso su columna, resquebrajando sus alas e inutilizando sus piernas para así no dejarla correr jamas del lugar en el que se había quedado, así morir humillantemente en su patética singularidad avergozable.
Si, de hecho, esta alma solitaria una vez mas quedo en la nada, siendo algo que jamas, en los eones del tiempo nadie querría ser, ridícula, avergonzada, pero ciegamente creyendo que hacia bien, morirá en los labios de cada uno que la conozca al momento de decir.
"Gracias al universo, que ahora ella, es mi pasado".




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