
Teniendo en cuenta que el piso estaba humedo, que las luces se habian apagado y los espectadores habian habandonado sus asientos, solo estaba el señor de la limpieza remontando su gran y obesa figura al banquillo donde distraidamente podia apreciar todo el acto, pero no le prestaba mucha atencion, yo y mi asistente subiamos por el frio metal, sudando por el recio calor de fines de verano, una electricidad sumia nuestras mentes, despues de un largo viaje pudimos encontrarnos, caimos y fallamos nuestro acto, nuestras mascaras calleron y dejamos muy abajo la actuacion para ser naturales...
Decidimos olvidar el fallo, eramos galardonados por actuar, ahora teniendo una recaida mutua, no tenemos lugar en esta carpa, sentados cercanamente en las butacas rodeadas de fenomenos, vemos a nuestro alrededor pero no dentro nuestro...quisas necesitemos fallar una vez mas, para volver a ser el fabuloso duo expectral, los profecionales del inframundo.
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