Demonios, esperar el momento justo del redoble de tambor me exaspera, tengo miedo no caer en el momento justo, al igual que las sucias partidas de poker tras bambalinas, debo de jugar bien mis cartas, debo hacer lo correcto en el momento correcto.
Ahora con las baquetas repiquetando en al plastico del redoblante se termina el intervalo y los payasos a escena alineados, sonriendo al publico. La falsa sonrisa que muestran.
Cielos que divertido es ser el maestro de ceremonia.
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