La noche se nos va en humo espeso, pensando y riendo cuantas latas hemos tirado bajo nuestra silla, mirándonos a los ojos enrojecidos y haciendo gestos. Seremos un par de maniquís dispuestos a que estas cuerdas nos lleven a hacer lo que en ese momento pensamos una locura, seguir sonriendo y bajo el cielo nocturno estrecharnos las manos suavemente para conseguir un poco de abrigo.
En un mundo tan desolado donde cada alma camina su propio camino, donde cada ser en el multiverso gasta sus propias alas y deja caer sus preciosas plumas sin cuidado alguno de donde están volando, nosotros debajo de ellas, esperando paciente recogeremos cada una de ellas y fabricaremos las nuestras, pero claro, tal vez cometamos los mismo errores, pero jamas caeremos, por que la cera de nuestros pensamientos jamas se quemara, por que estas criaturas que somos, vuelan de noche, bajo las estrellas, dejando fascinaciones a los entes que miren con ojos fríos nuestro reír...Y en sus solitarios oídos, solo retumbara el sonido de nuestra felicidad.
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