Fue un tiempo de gloria, tiempos donde esta vieja ciudad tenia un auge de grandeza, tiempos en los que el mal hacia amistad con el bien y podían coexistir en este multiverso, eran buenos tiempos para ser joven.
Perduro la paz y armonía, pero como todas las almas saben, mucho de ciertas cosas puede llegar a ser mortal para el vivir así que el infame karma se encarga de equiparar, así fue como estallo esta guerra, una despiadada búsqueda de sangre fresca de nuestros mismos hermanos, los guerreros partían en cantidades numerosas a la batalla, muchos dejando atrás a sus familias, a su vida y hasta sus creencias, tal vez para no volver jamás. Era un lugar donde todo ser humana perdía la cordura, su misma y poca humanidad convirtiéndose en pútridos animales, lo único que importaba era el matar o morir, llegar a la misma gloria que alguna vez disfrutaron en tiempos de paz.
Entre todo el tumulto de escoria, un simple y pequeño humano destacaba, no solo por su habilidad a la hora de matar, sino por que en su mente había telarañas que se desplazaban a la velocidad de pensamientos maquiavélicos, e ahí donde se producía una corriente continua de ideas, esas que siempre eran oscuramente brillantes.
El era un ser despiadado, carente de sentimiento alguno, era la bestia depredadora sin miramientos, la perfecta maquina de matar, por que nada en el era perfecto…pero ese todo era uno que funcionaba a la perfección en conjunto.
Ciertamente la poca y casi nula humanidad en el le hacia apreciar pocas cosas del mundo a su alrededor, y al ser casi automático y natural al mismo tiempo se gano el recio y burlón apodo de la golondrina…aquella ave migratoria, tan dócil e inexperta, pero al momento de abrir sus alas vuela con la elegancia de un halcón, el macabro andar de un cuervo y la sencillez de un colibrí.
Así fue como la golondrina arto de toda majestuosidad voló a montes mas altos, allí conoció a un ave pequeña, tonta como cualquier gallina, carecía de inteligencia alguna, era tan minima que hasta el soplo mas gentil podía llevársela consigo. Contrariado y reacio a creerlo, la golondrina se enamoro perdidamente de esta ave arlequín, que mas que risa causaba pena.
Con sus ojos nublado nuestra bestia veía a este tonto pájaro como el mas majestuoso, su ver le jugaba tretas haciéndole creer que sus alas eran las mas coloridas y grandes de todo el cielo…así pasaron un conjunto de años, ellos desarrollaron una gran amistad que poco a poco y sin salir a la luz se transformo en el mas venenoso amor.
Tiempo, es lo que mata vida, así fue como después de muchos relojes de arena el pájaro arlequín abandono a la golondrina, dejándolo desolado, pero con muchas promesas de volar juntos en el mismo cielo para siempre, el volvió a donde formaba parte, a las peleas y baños de sangre perpetuos, un hambre de oscuridad crecía mas y mas en el, fue así como se convirtió en el caníbal de su propia especie, un semi dios dorado que no era mas que eso, reputación…ya nada quedaba para volver a ser humano, y si pretendía volver a serlo, las esquilas de ese sucio amor le dolían en su indómito corazón.
Así concluye su historia, el volvía de tanto en tanto a visitar inconcientemente y de mala gana ese monte en busca de las ridículas plumas de esa tonta ave, pero solo quedaba el polvo de toda memoria.
En esta pequeña historia, ese pájaro arlequín volvió al monte, cambiado, ahora no era mas que un arlequín, por que todo sentido de pájaro en su alma se Abia borrado, solamente era la burla del chiste que fue alguna vez, rechazando descaradamente a la golondrina, y esta a su vez cansado del dolor comenzó su propio rechazo, con su sed de oscuridad fue produciéndose desesperadamente hambre de venganza y cuando todo parecía que nunca iba a cambiar, en un epilogo tan desgarrador como sus peligrosas vidas, el arlequín volvió, pero la golondrina ya era el amo y señor de toda su oscuridad, desterrando esa poca humanidad, esos innecesarios sentimientos, paso a ser un ponzoñoso agujero donde alguna vez hubo una pequeña alma
Mas relojes de arenas pasaron…y ahora era el arlequín quien sufría por nuestra ave migratoria, y así seguirá siendo, por que dentro de su maldad llena de las mas pesadas tinieblas, la golondrina, nunca volvería a ser humano.
No hay comentarios:
Publicar un comentario